Luceros

Estoy sentado delante del portátil, cansado de todo, queriendo escribir, pero no soy capaz de centrarme en una idea concreta. Esta sería la cuarta vez que empiezo a escribir. Primero quería hablar de por qué la vida siempre castiga cuando las cosas van tan bien; después sobre si se debería de perdonar algo que pasó antaño si la persona no era consciente de la situación de los implicados y, finalmente, quería escribir sobre tus ojos… Si esos malditos ojos que me matan como si fuera su único objetivo. Siempre he pensado que los ojos son la puerta a los sentimientos más internos, que estos nunca mienten porque nadie puede controlarlos. Es lo único sincero del ser humano, pero tú me quieres demostrar que me equivoco, que todo es una farsa, que son tonterías de un niño pequeño…porque tus ojos… tus ojos brillan cuando me miras y, cuando estas pequeñas ventanas se iluminan, dejan de ser tuyos, pasan a ser de esa persona que ha hecho capaz de lograr tal proeza…pero no, tú me dices que no, que es un simple juego, que solo soy un amigo más.

He estado pensado en qué tienen en común las personas de las que me he enamorado o me han atraído a lo largo de este tiempo y solo he conseguido llegar a una conclusión, los ojos. Todas tienen cuerpo muy distintas, personalidades opuestas, incluso gustos y preferencias contrarias, pero sus miradas eran tan penetrantes…era algo peculiar en todas…o, al menos, era yo el que le daba ese aspecto especial. A pesar de tal amor que tengo por esa característica, siempre beso con los ojos cerrados, ilógico, ¿verdad? Puede, pero la vida lo es, y lo verdaderamente real no se ve con los ojos abiertos, y por eso creo que resistes tanto a ese momento, siempre te niegas, dices que podemos hacer locuras de otro tipo, pero nunca me has dejado acariciar tus rosados labios. Tienes miedo a ver a través de ellos.

Puede que todo sea mentira, de hecho, es lo más probable, que todo sea un mero espejismo por mis ojos cansados, una ilusión que juega con mis sentimientos como si de un niño pequeño con un balón se tratase, un truco de un buen mago…Puede ser que tengas razón, que no sientes nada, que simplemente es amistad, que solo has sido amable conmigo… Puede ser que los ojos de verdad mienten, que son un simple espejo que solo muestra lo que uno quiere ver. Todo puede ser, pero no quiero ser tan ciego como tú… Lo sé, lo sé, tu corazón no me pertenece, ni lo hará cuando leas esto, pero tus ojos lo han hecho y seguramente con esto también dejarán de serlo. Sé que este escrito es algo diferente, normalmente me gusta expresarme con símiles, describir las situaciones más intensas, ser más yo… pero ahora mismo lo único que quiero es llorar, y no puedo, la verdad, mis ojos están secos, vacíos… sin alma. No sé por qué he dejado que todo esto llegara a este límite. Primero unas raíces penetraron en mi corazón separándolo en varios trozos y ahora un meteorito lo ha polvorizado… Lo peor de todo es que yo sabía que las estrellas son peligrosas y, aun así, quiero seguir viendo la lluvia de estrellas, pues el brillo no es solo en tus ojos, los míos deslumbran tanto que hasta yo puedo sentirlo.

Enderfin

Fotograma de Sara Montiel

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