¿SALVAR LA NAVIDAD O SALVAR VIDAS?

Posiblemente el 2020 haya sido, para todos, el año más atípico de nuestra corta o larga vida. Enero nos venía advirtiendo de que en la otra punta del mundo estaba empezando a expandirse un virus, un virus que veíamos muy lejano e inofensivo hasta que, en febrero, ya había en nuestro país los primeros casos; un virus que causó, a mediados de marzo, un cambio total en nuestro concepto de vida y de normalidad.

Pasaron marzo, abril y mayo. Para algunos fueron semanas eternas, para otros un abrir y cerrar de ojos, pero pasaron. Muchos creían que el verano traería la normalidad a nuestras vidas: las medidas restrictivas estuvieron ausentes, volvieron los bares, las salidas, días de playa, piscina, reencuentros… Junio, julio y agosto fueron fugaces, pero dejaron consigo una segunda ola que obligaba en septiembre a retomar duras medidas para frenar nuevamente ese incontrolable virus.

Toque de queda, enseñanzas vía online, teletrabajo, UCIs saturadas, comercios no esenciales cerrados. Septiembre, octubre y noviembre nos hicieron recordar que esta lucha aún no había acabado y que quedaba mucho por hacer.

Y llegó diciembre. Último mes de este indeseable año. 42.252 no es una cifra, son personas que han muerto en España este año por Covid-19. 42.252 personas que, en muchos casos, no han podido ser despedidas por sus seres queridos, personas que han muerto solas en sus casas o en una sala de hospital, personas que no podrán sentarse a cenar el día de Nochebuena con su familia porque ya no están entre nosotros.

Este año no ha sido bueno para nadie. Miles de personas han perdido su trabajo, han tenido que cerrar sus negocios. Otras muchas personas han dejado de ser atendidas en los hospitales porque estos estaban saturados y han fallecido por descuidar otras patologías diferentes al maldito virus. Las enfermedades de carácter mental se han disparado.

Cada vida es diferente, cada uno de nosotros tenemos nuestros intereses, no todo el mundo lucha por los mismos objetivos y es por ello que poner de acuerdo en algo a todo un país es imposible. Pero me cuesta creer que a día de hoy no todo el mundo sea consciente de que para recuperar lo que hemos perdido haya que cumplir unas normas y poner todos de nuestra parte. Me cuesta creer que haya gente que piense que esto no va con ellos o que piensen que esto es algo inventado. Me cuesta creer que haya gente que tan solo piense en celebrar estas fiestas que se acercan como cualquier otro año. Me cuesta mucho.

Ojalá no os toque de cerca este virus, pero, si lo acaba haciendo, espero que aprendáis a no ignorarlo.

Y tú, qué prefieres, ¿salvar la Navidad o salvar vidas?

Doblecua

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