Rutina

Aquel día abrí los ojos, miré alrededor de mi habitación, me puse en pie poco a poco y me dirigí al cuarto de baño.

Una vez allí, me lavé la cara con agua fría y me miré al espejo como cada mañana, mientras las gotas se deslizaban alrededor de mi rostro. Pensé en cómo estaba siendo mi vida, en todas las cicatrices intangibles que tenía en mi interior, en el vació que había en mí, en la soledad en la que siempre estaba inmerso…. No estaba conforme con mi vida, ni el rumbo que estaba tomando desde hacía ya muchos años atrás. Se me ha pasado por la cabeza el romper con todo aquello, pero la incertidumbre y el miedo a cambiar me hace olvidar ese pensamiento a los pocos segundos.

Siempre he querido tener una vida normal, pero no sé qué debo hacer, ni cómo hacerlo. Mientras tanto, me dirigí hacia al trabajo pensando en todo aquello.

Empecé a caminar por la calle, nadie me prestaba atención, nadie se fijaba en mí, a nadie le importaba mi existencia. Llegué a mi trabajo rutinario en la oficina y ni mis propios compañeros se percataron de que yo estaba allí. El día fue acabándose y regresé de nuevo a mi casa, me sentía impotente e inútil ante toda esa situación. Parecía como si fuera invisible para todo el mundo. Frustrado y pensativo, volví a aquella cama donde había iniciado el día.

Esa noche, tuve un sueño muy raro: me despertaba a la mañana siguiente, seguía la misma rutina, pero, en aquella ocasión, al volver al mirarme al espejo, veía a una persona con arrugas, triste, sola y a la que se le estaba apagando la vitalidad de sus ojos. Se parecía mucho a mí…

De repente, me desperté con un sudor frío recorriendo mi cuerpo y fui corriendo hasta el espejo. Seguía siendo joven, sólo había sido una pesadilla. Sin embargo, aquello me marcó, me asustó la idea de que ese sueño se volviera realidad, ya que ese era el camino que ciegamente estaba siguiendo.

Me di cuenta de que el tiempo no espera a nadie, de que mi futuro dependía de lo que hiciera en el presente. Decidí dejar la soledad a un lado, disfrutar y no vivir con remordimientos dentro de mi cabeza. Cada día me empecé a levantar con ese pensamiento fijado en mi mente.

El final de esta historia, el tiempo nos lo dirá…

Juan Carlos Casas

 

ilustracion relato casas definitiva
Ilustración realizada por Midoblebeta

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