Presa

Cuando tus labios me liberaron,
temí y me perdí en la huida.
Cuando tus manos me liberaron,
hice con las mías mi guarida.

Mis labios quedaron sellados,
mis pupilas lloraron saliva.
Mis manos fueron barrotes;
mis dedos, candados sin vida.

Mis ojos quedaron morados;
mis cortinas cubrieron la pena.
Mi vida, sumida en el miedo,
habituada por ti a vivir presa.

Cuando tus ojos me liberaron,
quise ver pero estaba ciega.
Cuando al fin me liberaste,
ansié vida, y estaba muerta.

Ana Andújar García

dibujo colaboración
Ilustración realizada por Alabelbel

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