Lo raro

Cada uno de nosotros nos hemos acostumbrado desde pequeños a categorizar todo, y una de nuestras categorías favoritas probablemente sea lo raro y lo normal, pero ¿en base a qué criterio defendemos que algo sea raro o normal a nuestros ojos y a los ojos de cada cual?

En muchas ocasiones, habremos sido llamados de tal o cual manera, aunque no directamente (“Oye, eres rara”, que también ocurre), puede que sí indirectamente (“Eres una normie”, es decir, alguien básico y simple, de tabula rasa). La rareza es un tema que nos puede incomodar a todos y cada uno de nosotros porque lo raro es lo desconocido y no hay nada que intimide más que aquello que no conocemos. Siguiendo unos criterios sociales, lo raro es todo aquello que no sigue unas normas no escritas, por ejemplo, el código de ropa o la forma de actuar. Incluso se llega a afirmar que la propia personalidad de uno mismo puede ser rara, pero ¿no debería ser esta la más rara parte de nuestra sociedad? Si todos tuviéramos una misma personalidad, ¿cómo nos distinguiríamos si no fuera por el físico (aunque esto último, siguiendo la secuencia del fashion victim, sería de una dudosa afirmación, cada vez somos más parecidos por los cánones de belleza)?

Tal vez necesitemos pensar primero en lo normal para llegar a lo raro. Lo normal es aquello que se da por aceptable, tanto en el hogar como en la calle. Aquello por lo que puedes ir tranquilamente calle abajo sin que nadie te mire mal, o, de manera directa, sin que te mire; podría ser incluso lo que te hace sentirte incluido en un determinado grupo social, lo que te hace “encajar” como si fueras una pieza más de un puzle.

Tal vez lo raro sea, al fin y al cabo, algo más que nos diferencie como nos diferencia nuestra propia cara, o que lo raro sea lo más común, puesto que todos convivimos con lo distinto de otro o de uno mismo, y lo mejor es la capacidad común (en la mayoría de casos) de aceptar lo diferente. Mientras que para unos es normal ir al trabajo un lunes conduciendo, para otros puede parecerles algo extremadamente raro y preferirán ir bailando.

Lo raro es algo tan común que nos aterroriza porque estamos expectantes a que en cualquier momento nos sorprenda, lo raro es lo más normal del mundo porque todos tenemos rarezas propias en nuestro carácter, lo raro es que aquel que va en coche a trabajar parezca raro para aquel que llega bailando.

Celia Marín

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