¿Estamos preparados para la democracia?

Si eres mayor de 18 años probablemente ya hayas ido alguna vez a votar. Si no es el caso, al menos habrás visto como mucha gente de tu entorno ejerce este derecho. Pero, ¿es lo ideal?

Por situarnos en alguna región: en España todo español mayor de edad puede votar. Y ya está, ese es el único requisito, tener 18 años. Ninguna formación ni conocimientos previos, nada. El voto de un graduado en Ciencias Políticas va a parar al mismo sitio que el voto de un “ni-ni” que se pase el día en el bar. ¿Estamos realmente preparados para votar? Piénsalo tú mismo, ¿te subirías a un avión tripulado por dos civiles mayores de edad cualesquiera? ¿Te dejarías operar por una persona aleatoria? Si tu respuesta es sí, por favor no votes nunca. Si tu respuesta es no, ¿por qué entonces elegimos al máximo mandatario de nuestro país entre personas que no tenemos, en muchos casos, ni siquiera un conocimiento mínimo sobre política? ¿Por qué dejamos en manos de una población generalmente no preparada la elección de quién nos gobierna? Resulta un poco ilógico, ¿no?

Democracia, sí, pero ¿a qué precio? Suena genial eso de que el pueblo tome voz y voto en la elección de sus representantes, pero ¿sabe elegir el pueblo? ¿Se enseña a elegir al pueblo? No. Es más, el pueblo se ve influenciado por aquellos que reclaman el voto: televisión, radio, pancartas, mítines… están en todas partes, mostrándote sus virtudes. Para el que ni entiende de política ni analiza las cosas, esto es suficiente para que vaya a votar al primer partido del que ha oído algo que le gusta.

Pero esto no es todo, porque claro, si para ti alguien es una autoridad fiable (como pueda ser el caso de un profesor) y te da su opinión política, es muy probable que caigas en la tentación de pensar que esa opinión es la mejor, incluso sin saber defenderla (he ahí el problema). Otro caso común es el adoctrinamiento, no solo el que la mayoría hemos sufrido alguna vez en las aulas, hablo de otro mucho peor, el familiar. Si antes hablábamos de autoridades, qué más autoridad que unos padres. ¿Y qué pasará si esos padres les enseñan a sus hijos solo lo que quieren que sepan? Pues la respuesta se da sola.

Entonces, expuesto el problema, volvemos a formular la pregunta. Una sociedad, por una parte con poca formación, por otra influenciada y por otra adoctrinada, ¿está lista o capacitada para elegir a su líder por sí misma?

Alex Ariza

imagen disertación

2 comentarios sobre “¿Estamos preparados para la democracia?

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  1. Bien planteado. Ahora pregunto yo, ¿por qué el pueblo necesita a alguien que lo gobierne? ¿Por qué necesitamos representantes? Éstos siempre van a ser un número reducido de personas, en comparación con la población total. Y por ende, esta élite va a ser continuamente susceptible de la tiranía y la corrupción. Quizás, más bien deberíamos preguntarnos, ¿puede soportar la democracia los defectos intrínsecos del género humano?

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    1. ¡Buenos días, Bio Conciencia! En primer lugar, gracias por tu aportación. Las preguntas que propones son muy interesantes.

      Con respecto a los representantes, yo creo que son necesarios en tanto que facilitan la labor política encauzando los intereses del pueblo, proponiendo proyectos de ley, etc. Imagino que te habrá ocurrido en alguna ocasión que, estando con un grupo grande de amigos, ha sido difícil tomar una decisión porque no os poníais de acuerdo… ¡imagina en un país de millones de habitantes! jeje

      Lo que sí me plantearía sería el número de estos, porque está visto que, en países con más población que en España, hay muchos menos políticos que aquí, por lo que es evidente que no es necesaria esta superpoblación de políticos que tenemos para que el país “funcione”. Este tema, sin embargo, no creo que salga mucho a debate entre nuestros representantes…

      Por último, comparto contigo la susceptibilidad a la tiranía y a la corrupción entre nuestros gobernantes, lo cual parece algo muy vinculado al poder, pero tenemos ejemplos de lugares en los que se usan herramientas que parecen útiles para intentar evitar eso. Quizás una solución podría ser reducir el sueldo de los políticos, o incluso que no cobraran por ejercer como tales (como ocurre con muchos cargos en Suiza) y vivieran del trabajo que desempeñan fuera de la política, evitando así (al menos en parte) esa corrupción de la que hablamos. También la eliminación de puertas giratorias, y seguro que si nos ponemos hay bastantes medidas más que ayudarían a controlar ese ansia de poder que parece tan humano…

      Me gusta la pregunta con la que concluyes tu escrito…y no sabría darte una respuesta. En nuestro texto damos a entender que la democracia solo tendría sentido si hubiera una adecuada educación política y un espíritu crítico entre nuestros ciudadanos que les protegiera de adoctrinamientos e influencias externas, pero ¿es esto alcanzable? Parece difícil, pero como decía Galeano, la utopía sirve para andar, y ese nos parece un buen camino al que dirigirnos.

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