Maldita avaricia

Cansado de vivir, cansado de amar, cansado de ti. ¿Qué soy yo? No soy más que un simple esclavo que no para de trabajar para tener a sus allegados felices. ¿Por qué lo hago? No lo sé, y antes no me importaba, pero ahora sí. Después de 20 años en esta fábrica, no sé por qué sigo aquí. Mi vida se basa en trabajar, comer, trabajar, dormir y volver a trabajar.

Antes lo hacía con entusiasmo, soñaba con ascender, poder pasar más tiempo con mi familia y costearle cualquier cosa. Todo esto es cosa del pasado, las energías que tenía antaño han terminado agotándose.

¿Qué debería haber hecho? Cada día veo a jóvenes que entran en la fábrica como espejos de mí mismo hace tiempo. Tienen las mismas ganas, fuerza e ilusión que yo llegué a tener en su día. Y todo esto para tenerte a ti, bendito para algunos y desdichado para mí. Por suerte, pronto terminaré con esta maldición que no ha parado de perseguirme durante estos 20 años.

Acabo ya de escribir. Este testimonio será lo último que salga de mí. Por fin llega mi final…adiós.

Posdata: Aquel que lea mis últimas palabras, que se quede con lo único que llegué a apreciar de verdad en mi vida: el dinero.

Juan Carlos Casas

ilustración relato
Ilustración realizada por Moon

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