Searching for sugar man, de Malik Bendjelloul

Ficha técnica:

  • Director: Malik Bendjelloul
  • Año de estreno: 2012
  • Duración: 87 minutos
  • Género: Documental sobre música
  • Puntuación: 4’5/5 plumas

Sería muy reduccionista decir que Searching for Sugar Man es un biopic, lo mismo que decir que se trata de un documental, pues nos encontramos ante un film que recorre temas como el poder y los límites de la música, el carácter imprevisible de la realidad, la convivencia con la fama y, aunque de forma implícita, atraviesa el documental la cuestión de la vida: cómo afrontarla y cómo vivirla.

La cinta arranca presentándonos la figura de Sixto Rodríguez, un músico de los años 60 y 70 alrededor del cual hay más misterios que certezas, más rumores que evidencias y más leyendas que realidades; algunas de las cuales, además, extremadamente sórdidas e impactantes. A partir de ese momento, comienza a realizarse un seguimiento de este compositor y guitarrista por parte de aquellos que trabajaron con él, empezando por sus descubridores y primeros productores -que lo encontraron en un bar, tocando de espaldas al público-, y continuando por las personas que se encargaron de la producción de su segundo disco, así como algunos de sus compañeros de trabajo.

Entre todos ellos construyen en el espectador una imagen de Sixto Rodríguez por la que uno empieza a tener cierta simpatía. Nos lo presentan como una persona solitaria, relativamente hermética -aunque siempre amable en el trato-, de pocos recursos económicos, pero muy trabajador. Un hombre del que podríamos decir que se había criado en la calle, pero al que el frío de Missisippi no había helado el corazón.

En este recorrido, nos gustaría resaltar que algunas escenas están construidas con una mezcla de animación y realidad, combinándose para generar en torno a la figura del músico –al menos así ha sido en nuestro caso- un aura de magia envolviendo su vida. Esta aura, sumada a la banda sonora compuesta por temas del propio autor, hacen que el espectador vaya admirando su música y su persona a partes iguales.

De los testimonios que se van sucediendo en el documental y en los que se destila verdadero afecto hacia la figura del músico, uno va descubriendo cuán caprichosa es la industria de la música, pues al contrario de lo que podían pensar los productores y todos aquellos que escucharon sus temas, nunca dejó de ser en los EE.UU. un artista minoritario y, sin temor a exagerar, podríamos decir que prácticamente desconocido. Nadie era capaz de explicar el motivo, ni después de varias décadas, pues sus letras eran absolutamente brillantes y su música muy difícil de superar. Posiblemente la razón de todo esto radicaba, como se puede descubrir posteriormente, en el hecho de que no era el “espíritu” de aquel lugar el que necesitaba la música de Rodríguez, sino el de un lugar bastante lejano e impensable para el propio músico: Sudáfrica.

En efecto, a causa de una turista americana aficionada a Rodríguez, se introduce su música en la Sudáfrica del Apartheid, y el efecto que tiene allí es absolutamente arrollador. Sus temas se convierten en lemas de la reivindicación de los derechos de la gente de color y el propio Rodríguez pasa a ser el representante de una liberación anhelada de la que no sabemos si él estaría informado. Por todo ello, podemos decir que su música había llegado al lugar que la “necesitaba”, y la transformación que genera allí eleva dicho arte a una categoría superior, adquiriendo un valor ontológico que roza lo sagrado.

A partir de este éxito, aficionados a la música y amantes de la obra de Rodríguez que viven en Sudáfrica se embarcan en una investigación sobre el artista en la que van haciendo partícipes al espectador, sintiendo también nosotros la misma desesperanza y alegría que ellos sienten con cada uno de los fracasos y descubrimientos que se producen durante dicha investigación.

Cómo acaba toda esta historia es algo que no vamos a revelar, pero sí diremos que el resultado no les dejará indiferentes, pues más allá de la temática musical, la lección de vida que se desprende del misterioso Rodríguez calará en sus corazones y hará que usted exclame: ¡qué poca gente queda ya así en el mundo de la música!

Jesús Rivas

 

sugar alternativa

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