madre!, de Darren Aronofsky

Ficha técnica:

  • Director: Darren Aronofsky
  • Año de estreno: 2017
  • Duración: 120 minutos
  • Género: Thriller. Drama. Terror.
  • Puntuación: 3’5/5 plumas

Esta vez vamos a tratar un filme un tanto distinto a los anteriormente comentados. Se trata de “Mother!”, del famoso cineasta estadounidense Darren Aronofsky, responsable de otros largometrajes como “Black Swan” (Cisne negro), el cual fue galardonado con un premio Óscar, o “Requiem for a Dream” (Réquiem por un sueño).

La película muestra la idílica vida de una pareja (Jennifer Lawrence) y (Javier Bardem) en una apacible y muy bonita casa en mitad del bosque; pero esa tranquilidad se ve turbada por la llegada de dos extraños a su hogar (Ed Harris) y (Michelle Pfeiffer). A partir de este momento el personaje interpretado por Bardem empieza a comportarse de una manera bastante extraña y conforme avanza el filme se vuelve cada vez más traumático y chocante. Podríamos clasificar esta película dentro del género del thriller, pero lo cierto es que no encaja totalmente dentro de este.

Al comienzo vemos cómo el protagonista, que es un famoso escritor, no encuentra la inspiración para volver a escribir tras el gran incendio que destruyó su casa y todo lo que tenía. Mientras, su mujer se dedica a complacerlo en todo lo que puede y a reconstruir la casa, que había sido reducida a escombros por el incendio antes de conocerla. En toda esta parte me resultaron interesantes, pero a la vez extrañas, dos escenas. Una de ellas cuando la protagonista cierra los ojos y se apoya en una de las paredes de la casa mientras trabaja. En este momento aparece un corazón en el interior de estas que palpita con fuerza, con vida, cosa que posteriormente hace que la chica se alegre. Es como si ella estuviera conectada con la casa, como si fuera su corazón el que había dentro de la pared. Esta imagen da mucho que pensar y de aquí saqué la primera idea: se asocia la figura de la mujer con el hogar. Ella pertenece a la casa, ella es cada centímetro de cada una de esas paredes.

En la segunda escena aparece el escritor y el señor que llegó a su casa. El protagonista tiene en la mano una especie de diamante del tamaño de un puño, o tal vez un corazón, y se lo está mostrando orgulloso al otro hombre que parece sorprendido. De esta imagen saqué una conclusión bastante parecida a la anterior, por no decir que están relacionadas y que están presentes desde este momento en todo el filme: Lawrence hace el papel de “la mujer del escritor” y se observa claramente cómo la mujer está en un segundo plano, bajo la figura del hombre. Ella se dedica a complacerlo, a hacer lo que él desee. Es su criada, su esclava, su objeto. Y lo peor es que ella está conforme, se siente querida y es feliz. Mi pregunta es: ¿Por qué el cine sigue poniendo a la mujer como una clase inferior, una posesión del hombre o un objeto sexual? Personalmente no estoy nada de acuerdo y hace que la película pierda puntos.

Hay que destacar también la escena en la que los dos extraños entran sin permiso y rompen el diamante. En este momento la película da un giro muy extraño y comienza a chocarle al espectador. En esta especie de “segunda parte” del filme tienen lugar escenas violentas y duras que hacen que el espectador sienta ansiedad, agobio, incomodidad, nerviosismo e incluso tenga ganas de gritar. Por no decir que descolocan completamente por el extraño comportamiento de todos los personajes, excepto la protagonista. Parece ser la única que reacciona tal como lo haría el espectador en una situación como la que se le presenta a ella, lo que hace que aparezca una conexión entre ambos.

En cuanto a la interpretación, me parece muy buena por parte de todos los actores, pero en especial por parte de Jennifer Lawrence, quien se encarga del trabajo más duro. Sobreactuar en un papel como este es fácil y ella consigue mantener el control, lo que me parece digno de resaltar. Si al espectador le causa tal sentimiento de angustia y locura es mejor no imaginarse lo que sería vivirlo en el rodaje. La interpretación de Bardem también debería ser aplaudida en este sentido.

Por otra parte, Aronofsky ha hecho un buen trabajo con los planos, ya que son uno de los aspectos más importantes del film. Son los causantes de que la película transmita esa cantidad de sentimientos desagradables. Se trata de planos cortos, muchos de ellos de la cara de Lawrence, lidiando con mantener la cordura ante las situaciones tan macabras, duras y algunas sin ningún sentido que se le presentan. Los colores son fríos y apagados lo que contribuye a que, junto a un movimiento “nervioso” de la cámara y a la ya mencionada sucesión de planos cortos a mucha velocidad, se llegue a producir un sentimiento de angustia.

En definitiva, es una buena película, tiene buena producción, dirección e interpretación, pero en cuanto a la idea que transmite no ha conseguido una buena impresión por mi parte. Me parece una barbaridad que en 2018 Hollywood produzca un largometraje con este trasfondo. Ni más ni menos que un reflejo de la sociedad de hoy en día y de la necesidad de cambio.

Elena Romero

 

Madre! definitivo

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