¿Por qué nos gusta un género musical?

Cada siglo, cada generación, cada década, y, por supuesto, cada persona tiene unos gustos musicales distintos que no solo los identifica como grupo, sino que causa una gran satisfacción en la persona. A pesar de eso, la gran mayoría de canciones acaban en el olvido de todo el mundo y es que tras un tiempo escuchándolas, se acaban odiando o aborreciendo. Aun así, otras como Bohemian Rhapsody del legendario grupo Queen parece que no le afecta ese desgaste.

Pues, ahora bien, llega el momento de descubrir una pregunta que poca gente se hace: ¿Por qué nos gusta una canción? (¿Y por qué nos dejan de gustar?). Cerremos los ojos e imaginemos a una persona en la ducha o en una discoteca, ¿qué suele hacer? Sencillamente cantar como si su vida fuera en ello y para poder cantarla, ella debe conocerla (ritmo, tono, letra, etc.)

Lo que ocurre es sencillo: cada vez que escuchamos una canción nueva, nuestro cerebro se emociona por la sorpresa que le causa (el cerebro empieza a soltar al torrente un montón de hormonas que causan placer). Sin embargo, para que de verdad llegue a gustarnos debemos familiarizarnos o anticiparnos a ella; es decir, conocerla, poder cantarla en la ducha o en la discoteca.

Pues bien, el hecho para que nos guste una canción es el equilibrio entre la emoción y la familiarización: si nos emociona, pero aún no la conocemos, no puede gustarnos; si estamos muy familiarizados, pero no nos causa emoción, no puede gustarnos tampoco.

Con esta idea, podemos entender por qué cada siglo, generación, década o persona tiene unos gustos: todas las canciones de pop, sigue un patrón normal, por eso el tiempo de familiarización es menor, pero la emoción de una nueva canción existe, así es como un género nos va gustando más en menos tiempo en declive del resto: una simple reducción del tiempo que tardamos en familiarizarnos con él.

De igual forma, este es el motivo por el que canciones que rompen todos los esquemas como Bohemian Rhapsody o el género conocido como música clásica, tarda muchísimo más que las típicas canciones en gustarnos, aunque una vez lo hacen, tendríamos que escucharlas muchas veces para llegar a aburrirnos de ellas.

Francisco Jesús López

 

imagen música definitiva

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