Si el mundo fuera ciego…¿a cuánta gente impresionarías?

¿Te has planteado alguna vez la importancia que tendrían las cosas en un mundo ciego?

Empezaría hablándote de la música… Dejarías de fijarte en el nuevo look de Bad Bunny o en el yate con las modelitos en el que se rueda un videoclip, y empezarías a darle importancia a cada una de las notas, a cada sonido, cambio, melodía, palabra… Dejarías de oír y empezarías a escuchar, a sentir.

No creo tampoco que si el mundo fuera ciego te importara no ir a la última moda. Te daría igual llevar una sudadera de cinco o de cincuenta euros. Te aseguro que tampoco te molestarías en colocarte una capa de chapa y pintura todas las mañanas, y los fines de semana no perderías horas delante del armario para elegir qué ponerte.

¿Te seguirías pasando las tardes enteras en el gimnasio? Tal vez no, porque lo hacías para que te vieran bien los demás y no por sentirte a gusto contigo mismo. Y tú, es posible que dejes de torturarte por esos kilos de más, por no caber en una 36, por no tener ese cuerpo de ensueño, porque ya nadie te juzgaría por tu físico, no te tendrías que preocupar por el qué pensarán.

Respecto a la comida diré que mis padres se alegrarían porque empezaría a decantarme por los olores y los sabores y no por la ‘pinta’ o por el color de la comida del plato. Valoraríamos cada bocado, analizaríamos cada sabor.

Con este imaginario mundo a lo mejor dejaríamos de tener todo el día el móvil en la mano, no nos preocuparíamos por echarnos 2.393 fotos porque en ninguna nos vemos bien. Nos daría igual algo que gira entorno a nosotros las 24 horas del día: Instagram, Snapchat… Nos darían igual no compartir todo el rato lo que estamos haciendo, nos daría igual el “postureo”, los likes, los followers…

¿En qué gastarías el dinero? ¿En qué merecería realmente la pena gastarlo? Música, conciertos, libros en braille, comida, mucha comida… y sobre todo, sensaciones: no sería mala idea un viaje a la playa y sentir el olor del mar, o a la montaña y dejar que la naturaleza te atrape: ir a la nieve y sentirla con tus manos; pasear en primavera, oler a azahar; pasear en otoño, oír las hojas crujir…

Me he desviado de la pregunta inicial, ¿a cuánta gente impresionarías? La sociedad nos ha metido una forma muy superficial de vivir, le damos demasiada importancia a las apariencias, a las modas… Creemos que nuestro cuerpo debe seguir unos patrones impuestos por la sociedad, que la ropa que llevemos determina cómo somos o que una cara bonita vale más que cualquier otra. Y no, no es así. Un cuerpo no lo es todo, es solo el recipiente de todo lo que llevamos dentro: ideas, pensamientos, conocimientos, emociones…

Si el mundo fuera ciego dedicaríamos nuestro tiempo a conocer y a aprender escuchando a los demás. No existirían los amores a primera vista, está claro, pero existiría el amor de verdad. Nos enamoraríamos de las mentes, de las caricias, de lo que otra persona transmite con palabras y roces. Si el mundo fuera ciego todo lo viviríamos con más intensidad, porque todo el mundo sabe que con los ojos cerrados todo se siente un poco más fuerte, ¿o es que tú no los cierras cuando besas?

Doblecua

Imagen Ensayo definitiva
Los amantes, de R. Magritte

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