El túnel, de Ernesto Sábato

No podía faltar ni faltará en esta página una reseña dedicada a una de las tres novelas que forman la obra del célebre y polifacético Ernesto Sábato, en este caso El Túnel. Una creación narrativa que sin duda no te dejará indiferente en ningún sentido, y cuya interpretación dependerá absolutamente del estado anímico que poseas en el momento de la lectura.

Por situarnos un poco antes de hablar de la obra, podemos dar algunos datos del autor que nos ayudarán a comprender una futura lectura. Sábato, nacido en una provincia de Buenos Aires el 14 de junio de 1911, fue un buen estudiante en su infancia, encontrando el amor a temprana edad. Aunque su primera vocación fueran las ciencias basadas en física y matemáticas, este las abandonó tras sentir un vacío que no consiguió llenar aun trabajando en uno de los observatorio más famosos de la época como investigador. Desde ese momento, y a lo largo de su vida, fue familiarizándose con el mundo literario a la vez que ponía en duda sus raíces comunistas, desarrollando un potente existencialismo. Tuvo una vida tranquila y larga, incluso habiéndose encerrado en ocasiones en una cabaña sin luz ni agua para entregarse a la escritura.

Sin más preámbulos pasaremos a una pequeña descripción del libro. El Túnel es un libro que roza el ensayo filosófico, usando a su vez un léxico sencillo y cercano a todo lector que se disponga a leerlo. Se refleja en él el existencialismo por el que se deja llevar el autor, con una trama simple pero que te sumirá, al mismo tiempo, en la complejidad psicológica del protagonista. Un protagonista que rompiendo los esquemas de figura arquetípica, se deja llevar por una serie de emociones e hipótesis que, en ocasiones, rozan el delirio, y que culminarán con el asesinato de María Iribarne. Juan Pablo Castel, el autor del crimen confeso, nos narra desde la cárcel cómo empezó todo y qué fue pasando por su cabeza durante todo momento.

Cabe destacar la facilidad de análisis psicológico del autor, que hace sentir al lector la desestabilidad mental de Castel al detalle. Un sujeto mediante el cual Sábato introduce y extiende sentimientos existencialistas e inalcanzables, como el regreso a la infancia, el sentido de la vida o la dificultad de llegar al otro, de romper las barreras de la individualidad.

Para volver de lleno a la obra quisiera matizar también la originalidad que es empleada, apreciable especialmente en los diálogos, inesperados y en ocasiones sorprendentes; aunque en este relato lo importante sean los monólogos de Castel con el lector, donde veremos, en pocas líneas, a qué nos enfrentamos. Una novela evasiva, que por momentos te sacará de ti mismo identificándote con el propio Juan Pablo.

Como he dicho al principio, el abanico de interpretaciones posibles es tan extenso que dependerá únicamente de ti y lo que busques al leer esta breve novela. Lingüísticamente hablando, para mí, se da en la obra una fusión ideal entre la perfección descriptiva emocional, y una sublime capacidad narrativa, factores en los que, con certeza, Ernesto Sábato era un maestro.

Ojalá que esta reseña haya despertado el interés por leer la obra de este magnífico ensayista y escritor, y se disfrute tanto como lo hice yo de una posible lectura.

Nos leemos en mi próxima publicación.

Alejandro Ariza

imagen reseña definitiva

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